Los peatones y su responsabilidad


Al pensar una reflexión sobre la seguridad vial, lo primero que nos surge siempre es pensar en las (malas) conductas de los automovilistas o en las maniobras audaces de los motociclistas. Nos surgen ideas sobre el poco respeto que los conductores de cualquier tipo de vehículo tienen por las normas de tránsito; los choferes del transporte público que parecen no estar preparados para cargar con la responsabilidad que llevan a cuestas y los ciclistas que ponen en juego su propia integridad física.

Sin embargo, muchas veces no se piensa y no se analiza la conducta y la actitud que tienen los peatones, el eslabón más frágil en la cadena de la seguridad vial

¿Por qué los peatones tampoco respetan las normas de tránsito, siendo tal vez, los más expuestos y vulnerables? Un peatón que cruza la calle por el lugar que no corresponde, que no respeta los semáforos, que se inmiscuye entre autos y colectivos con tal de evitar caminar los 50 metros que lo separan de la esquina, es una potencial víctima de tránsito. Un peatón que cruza calles y avenidas escribiendo un mensaje de texto es una potencial víctima de tránsito. 

Todas estas son situaciones reales que se pueden observar a toda hora, en todas las calles y en todos los barrios. Solo basta pararse en una esquina y prestar atención a lo que pasa alrededor y seguramente contaremos una gran cantidad de infracciones cometidas por los peatones. 

Sin desconocer la realidad del tránsito en la ciudad, su caos imperante y su falta de organización, resulta importante detenerse a pensar en los peatones. Aunque algunos solo lo hagan el tercer jueves de marzo, es positivo destacar que el peatón es un actor más en la escena del espacio público y como tal tiene la obligación de respetar las normas y leyes de tránsito. Y no solamente para cuidar su vida sino también la de los demás; porque así como una mala maniobra de un conductor puede generar consecuencias para el resto, una mala actitud de un peatón también puede causar serios inconvenientes al resto de las personas. Si un automóvil tiene que ‘esquivar’ a un peatón que no tuvo la precaución de cruzar por la senda peatonal, eso es un potencial accidente vial. 

Las infracciones cometidas por los peatones no están multadas, ¿acaso será necesario que ello ocurra para que se tome conciencia?; ¿los peatones necesitan que una figura de autoridad como puede ser la policía de tránsito les indique lo que se puede y lo que no se puede hacer?; ¿por qué el peatón no valora su vida y la pone en juego cada vez que tiene que cruzar una avenida?; ¿por qué el ‘a mí no me va a pasar’ es más fuerte que el ‘a mí me puede pasar’?

Hoy es una buena oportunidad de repensar nuestra conducta como peatones y mañana y el resto de los días son una buena oportunidad para poner en práctica las buenas conductas.

 
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